martes, 19 de mayo de 2015

INTRODUCCIÓN


El ser humano es un ser social por naturaleza, trascendente e irrepetible, se diferencia de los animales, actuando con su inteligencia y razón y no por instinto, el hombre es el único ser que posee la palabra, el sentido de lo bueno y lo malo y es capaz de participar en comunidad, es libre, tiene conciencia de su grandeza y de sus limitaciones; el estilo de vida del ser humano es la manifestación de actitudes y comportamientos resultantes de modelos referenciales interiorizados inconscientemente a lo largo del proceso de desarrollo desde el nacimiento hasta la edad adulta. Tales manifestaciones revelan valores, creencias y hábitos.

La sociedad en la que estamos viviendo se muestra cada vez más inquieta con el problema de la violencia e intolerancia presentes en todos los niveles, tanto internacionales, nacionales, institucionales, familiares y  en nuestro caso en las instituciones educativas.

Los conflictos que a menudo surgen de las aulas generan insatisfacción en el profesorado, además de obstaculizar el aprendizaje de algunos alumnos. Como consecuencia, se hace necesario que los docentes adquieran estrategias que le permitan crear un clima de clase favorable a la convivencia y el aprendizaje.

El proyecto consiste en el desarrollo de un programa a lo largo del ciclo escolar para la prevención de la violencia y la promoción de la convivencia pacífica, mediante el desarrollo de competencias emocionales, como la empatía y el manejo constructivo de la frustración y la agresión, cognitivas, como la capacidad para idear opciones creativas para solucionar un conflicto, y comunicativas, como la capacidad de escucha y la asertividad.

Si las niñas y niños aprenden maneras pacíficas de manejar sus conflictos y de frenar situaciones de violencia, incluyendo la intimidación o el acoso escolar que es cada vez más común entre estudiantes, entonces será posible crear un clima en el aula que sea favorable para lograr un mejor rendimiento académico y aprender a convivir.

Este es un proyecto para todos los grados con el que se pretende ayudar a mejorar la convivencia en la Institución, favorecer un ambiente de tolerancia y respeto partiendo de lo cotidiano (comportamiento en el aula y espacios comunes, hábitos de limpieza, cuidado del material…)

Si bien a determinadas edades el empleo de comportamientos violentos como estrategia de resolución de conflictos se entiende como una práctica normal, el alumnado de secundaria, en su proceso de socialización ha debido aprender a emplear otras estrategias, que podrían calificarse como más adaptativas, de afrontar tales situaciones. Cuando esto no sucede empezamos a encontrar en los centros escolares el fenómeno de la violencia escolar que, además de interferir la labor del docente y afectar a la práctica normalizada de la enseñanza y a la educación del alumnado, ha generado una importante alarma social en los últimos tiempos. En la búsqueda de soluciones que prevengan y palien la situación, en el presente estudio nos planteamos como objetivo fundamental analizar la relación existente entre las actitudes sociales del alumnado y las características del clima del aula, con el empleo de conductas violentas como estrategias fundamentales de resolución de conflictos por parte de éstos.